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lunes, 9 de noviembre de 2009

Los objetivos de la escuelita


(…) En las semanas posteriores, el Congreso decretó un estado de sitio, suspendiendo garantías de los ciudadanos contenidas en la Constitución, hubo movilizaciones de ambos sectores, una de las cuales desembocó en el asesinato de un manifestante opositor al golpe (…) http://radiotrinchera.org

Les suena familiar???

Esta noticia proveniente de Honduras, es de hace un par de mese atrás, cuando el gobierno democrático de Manuel Zelaya fue interrumpido por un golpe de Estado.

Una vez mas se repite la misma historia que tiene como principal cabecilla a otro distinguidísimo egresado de la Escuela de las Américas, en este caso Romeo Vasquez Velásquez actual jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, tal como en sus momento los fueron Jorge Rafael Videla, Leopoldo Galtieri (Argentina), Hugo Bánzer (Bolivia), Antonio Noriega (Panamá), Roberto D’Aubuisson (El Salvador), y Vladimiro Montesinos (Perú) por nombrar algunos.

Pero cómo nació este terror en América Latina?

La doctrina que la dictadura aplicó en la guerra sucia en toda América Latina nació en las selvas de Indochina y las calles Argel. Fue concebida por el ejército francés para sus guerras coloniales e importada por sus discípulos norteamericanos, que aplicó las mismas técnicas de torturas y desapariciones en Vietnam.

Aquella batalla de Argel llegaría a ser el modelo de la guerra contrarrevolucionaria que hoy conocemos como “Guerra contra la Subversión”. De enero a setiembre de 1957 los franceses inventan o sistematizan técnicas militares que permanecerán largo tiempo en secreto, siendo luego heredadas por los norteamericanos. Estos fueron los principales pilares sobre los que se asentaría la escuela del horror.

La Escuela de las Américas, ahora llamado el Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica fue establecida en 1946 en Panamá, como iniciativa en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional. Su misión principal era fomentar o servir como instrumento para preparar a las naciones latinoamericanas a cooperar con los Estados Unidos y mantener así un equilibrio político contrarrestando la influencia creciente de organizaciones políticas de ideología marxista. Asegurando la perpetuidad de su modelo económico neoliberalista.

Las consecuencias del modelo neoliberal:

Con la llegada de Martínez de Hoz al Ministerio de Economía primó el desarrollo de la valorización financiera como nuevo eje del patrón de acumulación interno. Así en 1976 las Fuerzas Armadas abandonan la concepción de que el crecimiento económico y la inclusión social constituyen pilares básicos para superar los conflictos sociales, y la reemplazan por otra encaminada a disciplinar y controlar a los sectores populares mediante la desindustrialización, la concentración del ingreso y la represión.

Mas tarde vendría Alfónsin y luego llegaría Menem a poner el cierre de oro siguiendo siempre el sendero de corte neoliberal.

Con Menem la Argentina terminó por unificar su tipo de cambio, haciendo incompetitivas a las exportaciones. La paridad fija tan alta que tuvo el peso argentino lo hizo uno de los países más caros del mundo, y obviamente los precios de su producción no fueron competitivos ni en el mercado interno ni en el externo. El ingreso de manufacturas extranjeras terminó por arruinar a la pequeña y median industria nacional, con el consecuente despido de empelados que pasaron a engrosar las filas de los subempleados, precarizados o excluidos. Fue así como se produjo un aluvión de mercancías importadas gracias a una de las estrategias neoliberales.
Pero el ajuste también llego a los hospitales, centros de salud y la educación.
Las leyes de la Reforma Educativa (aparejadas a los nuevos valores incorporados por el mercado, para el mercado, y por sus defensores) dan cuenta de que el interés central del establishment podría ser la construcción de un nuevo paradigma educativo, diferente y opuesto al anterior, cual paraguas que cobije ahora –y acompañe pacíficamente después- la imposición y desarrollo de un modelo económico – político altamente conservador y excluyente.

El neoliberalismo terminó por instalar prescripciones para orientar el comportamiento de la sociedad, cuyos contenidos han acentuado la ponderación de los valores y reglas del mercado, la importancia de lo individual frente a lo colectivo, la competencia como eje de las relaciones, la mercantilización de los vínculos y la primacía de lo privado sobre lo público. Trasladadas estas concepciones y prescripciones al ámbito educativo, se estableció una articulación inédita entre éste y el mundo laboral, con eje en las demandas del mercado, que terminó desnaturalizando el sentido histórico de la función formadora de nuestro país. A ello se agrega la gestación por parte del Estado de un espacio de formación, capacitación y asistencia técnica en el marco de Políticas Sociales focalizadas, mayoritariamente financiadas con recursos de los bancos internacionales, tendientes a palir los efectos de las desigualdades y desajustes que produce el modelo neoliberal, que se muestran muy claramente, entre otras cosas, en el alto índice de desocupación.

La mayor brecha de desigualdades sociales estructurales y dinámicas, y los índices de indigencia más profundos que sufre la sociedad argentina hoy, tanto como el resto de América Latina, resultan claramente de la aplicación de las recetas neoliberales impuestas por Estados Unidos.

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